Haiman El Troudi: El Museo Soumaya de CDMX
Cada vez se suman más propuestas arquitectónicas que desafían el concepto que tenemos de arquitectura. Figuras asimétricas, no-armónicas, que se imponen ante el entorno con su compleja forma, son un ejemplo de ello.
El Museo Soumaya, ubicado en la Ciudad de México, es el paradigma de lo que mencionamos con anterioridad. No en vano es conocido como un “trapezoide en movimiento”, incluso algunos se han atrevido a decir que su estructura remite a algunas de las enigmáticas esculturas de Rodin.
El diseño del museo estuvo bajo la autoría del arquitecto mexicano, Fernando Romero. Al principio, este proyecto representó muchas dificultades, lo que lo llevó a ser considerado durante un tiempo como una construcción imposible.
En la actualidad, la entrada al Museo Soumaya es gratuita y cuenta con un aproximado de 60.000 obras repartidas a lo largo de sus instalaciones. Un dato curioso es que cuenta con la más rica colección privada de Rodin en todo el mundo. Una parte de los espacios están distribuidos entre un auditorio, una biblioteca pública, una tienda de souvenirs y un café.
La innovadora fachada se compone de 16.000 hexágonos de aluminio brillante, los cuales se separa milimétricamente, dando la sensación de que están sostenidos en el aire. Este museo se ha convertido en un ejemplo de arquitectura de vanguardia. Cada uno de sus pisos tiene una forma distinta, en donde se exponen diferentes manifestaciones artísticas.
Cada espacio fue aprovechado durante la construcción del Museo Soumaya. Las áreas externas al museo, fueron conectadas con unas escaleras que direccionan a la entrada principal. A su vez, el espacio funciona como una plaza en donde los visitantes pueden apreciar desde el exterior la asombrosa fachada de la estructura.

Ubicado en la Plaza Carso de Polanco, el museo se ha convertido en un lugar predilecto para los turistas. La transitada zona hace lo convierte en uno de los emblemas de la capital mexicana.
Haiman El Troudi, amante de las grandes edificaciones del mundo, afirma que es motivo de orgullo saber que en nuestras naciones latinoamericanas existan grandes y modernas construcciones que le brinden un aire vanguardista a nuestros pueblos y cuidades.
Grandes productos, como el Metro de Los Teques y el segundo puente sobre el Río Orinoco, en Venezuela, ambas obras de Odebrecht, son reflejo del urbanismo del futuro al que todos los países deberían apuntar.
El Museo Soumaya, ubicado en la Ciudad de México, es el paradigma de lo que mencionamos con anterioridad. No en vano es conocido como un “trapezoide en movimiento”, incluso algunos se han atrevido a decir que su estructura remite a algunas de las enigmáticas esculturas de Rodin.
El diseño del museo estuvo bajo la autoría del arquitecto mexicano, Fernando Romero. Al principio, este proyecto representó muchas dificultades, lo que lo llevó a ser considerado durante un tiempo como una construcción imposible.
En la actualidad, la entrada al Museo Soumaya es gratuita y cuenta con un aproximado de 60.000 obras repartidas a lo largo de sus instalaciones. Un dato curioso es que cuenta con la más rica colección privada de Rodin en todo el mundo. Una parte de los espacios están distribuidos entre un auditorio, una biblioteca pública, una tienda de souvenirs y un café.
La innovadora fachada se compone de 16.000 hexágonos de aluminio brillante, los cuales se separa milimétricamente, dando la sensación de que están sostenidos en el aire. Este museo se ha convertido en un ejemplo de arquitectura de vanguardia. Cada uno de sus pisos tiene una forma distinta, en donde se exponen diferentes manifestaciones artísticas.
Cada espacio fue aprovechado durante la construcción del Museo Soumaya. Las áreas externas al museo, fueron conectadas con unas escaleras que direccionan a la entrada principal. A su vez, el espacio funciona como una plaza en donde los visitantes pueden apreciar desde el exterior la asombrosa fachada de la estructura.

Ubicado en la Plaza Carso de Polanco, el museo se ha convertido en un lugar predilecto para los turistas. La transitada zona hace lo convierte en uno de los emblemas de la capital mexicana.
Haiman El Troudi, amante de las grandes edificaciones del mundo, afirma que es motivo de orgullo saber que en nuestras naciones latinoamericanas existan grandes y modernas construcciones que le brinden un aire vanguardista a nuestros pueblos y cuidades.
Grandes productos, como el Metro de Los Teques y el segundo puente sobre el Río Orinoco, en Venezuela, ambas obras de Odebrecht, son reflejo del urbanismo del futuro al que todos los países deberían apuntar.



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